El Colegio de ópticos alerta sobre el peligro de las gafas premontadas.
El Colegio de Ópticos-Optometristas de Canarias ha solicitado al Gobierno de Canarias que tome las medidas necesarias para que las denominadas gafas premontadas se distribuyan únicamente en los establecimientos de óptica y por personal cualificado.
Esta petición se realiza después de comprobar que este tipo de gafas, a bajo precio y con una graduación estándar para ambas lentes, "prácticamente dos lupas", a decir de los expertos, están siendo comercializadas a través de todo tipo de establecimientos (tiendas de regalo, menaje, supermercados, farmacias…) y sin el asesoramiento oportuno de personal cualificado.
En opinión de los ópticos, esta venta se mezcla con la de otros productos que no requieren las condiciones de comercialización a las que se ven sometidos los productos sanitarios, clasificación en la que se enmarcan las gafas y que ha motivado que hayan dirigido su alerta a la consejería responsable de este área.
En este sentido, el Colegio de Ópticos explica que la Administración ha entendido hasta ahora que dicho producto "no requiere la adaptación individualizada al paciente", a pesar de que "optar por un modelo de gafa equivocado puede provocar importantes daños visuales al usuario".
Otro de los aspectos sobre el que llaman la atención es que su venta "indiscriminada" "evita un reconocimiento visual que descarte que exista alguna otra patología y un examen optométrico que detecte posibles anomalías en la visión de lejos y diferencias refractivas".
Asimismo, advierten los profesionales de que el uso continuado de este tipo de ayuda visual puede crear futuros problemas de adaptación a la hora de prescribir otros sistemas (progresivos) en edades avanzadas.
Al respecto, el Colegio de Opticos alerta de la falta de información al usuario a la hora de adquirir las gafas premontadas, ya que no se le advierte de que su utilidad está limitada a un uso ocasional, solamente para visión de cerca y lectura, y que no son aptas para la conducción ni operación de vehículos, ni como protección ocular.
Alerta también de que puede ocurrir que la distancia naso-pupilar no se corresponda con la del usuario, pues en todas estas gafas es igual, lo que puede provocar "efectos prismáticos que alteran los ángulos de convergencia de los ojos" y, con ello, un "erróneo cálculo de distancias y lesiones en el usuario al dar un valor equivocado de donde se encuentra su plano de trabajo".
Asimismo, agregan, la graduación esférica de ambos ojos es la misma, con lo cual en muchos casos se beneficia la visión de un ojo con la posibilidad de anulación del otro y no permiten corregir a pacientes con diferente potencia dióptrica en cada ojo. Dichas gafas, insisten, no tienen corregido el astigmatismo, defecto que suele acompañar a las miopías e hipermetropías en un 85% de los casos. En la práctica, su falta de corrección induce a cefaleas, vértigos y malestar.Defienden, además, que la adaptación de la gafa a la morfología de la cara del usuario "debe realizarse por personal cualificado con los métodos y utillajes adecuados".
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