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Los videojuegos incrementan la memoria espacial y visual de los niños

Consola PSPLos responsables del Colegio de Ópticos de Canarias han observado aspectos positivos en el uso de consolas y ordenadores, siempre que estén utilizados con el control, por parte de los adultos que conviven con niños y adolescentes, en torno a los tiempos que se permanece frente a las pantallas.

Controlar el tiempo que un niño utiliza, de forma continuada, la videoconsola; asegurarse de que juega con ella adoptando una posición adecuada, es decir, que no lo hace mientras está tumbado ni manteniéndola a menos de 40 centímetros de los ojos; vigilar que la pantalla tiene la calidad suficiente para no producir reflejos y, por supuesto, controlar que la temática de los juegos es la adecuada para cada edad es, a juicio de los ópticos, suficiente para que las videoconsolas no sean contraproducentes para niños y adolescentes.

Contrariamente a lo que afirman los detractores de este tipo de entretenimiento, para los responsables del Colegio de Ópticos de Canarias, la utilización de videojuegos a través de consolas u ordenadores tiene aspectos positivos como el incremento de la coordinación mano-ojo, la mejora en la velocidad de percepción o el desarrollo de la memoria visual y espacial, amén de mejorar problemas oculares como el estrabismo o el ojo vago.

Lo verdaderamente malo de la utilización de los videojuegos es la ausencia de control, por parte de los adultos que conviven con niños y adolescentes, en torno a los tiempos que se permanece frente a las pantallas.

Para los ópticos, cuando los niños tienen menos de 12 años, lo adecuado es que los periodos de juego no superen los 15 a 30 minutos, con periodos de descanso de 10 minutos. Luego, a medida que el niño crece, los periodos de juego se pueden ir incrementando progresivamente hasta llegar a la hora, pero siempre realizando pausas progresivas.Los efectos negativos del uso de las consolas o los ordenadores existen, y se traducen en picor, ojos rojos, fatiga visual, dolor de cabeza y sequedad en los ojos, con el consiguiente incremento del parpadeo, todo lo cual debe dar lugar a un reconocimiento visual inmediato que permita descartar que esos síntomas sean producto de otro tipo de defecto en la vista, según ponen de manifiesto los responsables del Colegio de Ópticos de Canarias.